Como una ola…

 In Australia, Information Planet, Sidney

Desde que mi cabeza me permite registrar recuerdos, una cosa que siempre ha estado presente y que no ha cesado pese a todas las velas sopladas es la descripción de mis amig@s y conocidos hacia mí: ‘Estás como una cabra, estás más colgá que un piojo, estás loca….’. La loca, así me llamaban en el cole. ¿Por qué? Creo que por tener la habilidad de reirme hasta de mi sombra y porque todo lo carente de sentido para mucha gente me parecía que tenía su cabida en algún momento, espacio, lugar.

Por supuesto que cuando tomé la decisión de venirme a Australia no cayeron frases muy diferentes a éstas que os escribía antes. Pero aquí estoy y a mucha honra.

Os contaba en el post anterior que en este país, por una cosa o por otra, se te antoja hacer de todo. Todo lo que quizás no se te ocurriría hacer en tu ciudad/país de origen. Bien porque piensas que no tienes tiempo, que ya se te pasó el arroz o por vergüenza (sí, sí…).

Pues doy las gracias a esa loca que llevo dentro o a lo que sea que me permite el poder estar haciendo todas las cosas que hago y que voy a hacer porque me dejé la vergüenza en algún lugar y porque, como os decía, les he encontrado el tiempo y el lugar para hacerlas.

Con 28 años me he comprado mi primer skate, he surfeado mis primeras olas, en breves voy a saltar de un avión en paracaídas y puede que me llamen para rodar la segunda parte de Ana y los siete; y no estoy de nanny. Sí, pole dance mola.

¿El Skate? Pues mi amigo Alberto Castrelo que es mi alma gemela y un loco apasionado de todas las artes y variedades que te puedas imaginar, me contagió su pasión por surfear las calles. Tan solo me llevó un día al parque del Retiro en Madrid. Ya me he comprado dos tablas en Australia. La primera, me la arroyó un coche… Cosas del directo… La segunda, me la monté yo con las ruedas y ejes de la primera.

¿Qué siento? Que no hay nada más que mi tabla, el viento y yo. Me llamarás romántica si nunca lo has probado. Yo lo llamo adrenalina y una droga sin toxinas.

               

                           

¿El surf? Dicen que los mejores planes son las cosas que no se planean. Así fue. Después de un finde de cumpleaños y sus resacas, el capitán de los mares Iker Andueza, que a veces también es monitor de surf, me metió en el agua entre risas. De esto hace dos meses. Desde entonces, he ido prácticamente todos los fines de semana. Incluso me he levantado a las 6 de la mañana para meterme al agua.

¿Qué siento? Que vuelo. No quiero que la ola termine nunca. Y quiero más y más y más. Y a mí me gusta irme hasta la orilla, aunque luego entrar sea más complicado. Esto sí que es una droga. Llevo dos semanas sin meterme. Hoy he estado corriendo por las playas… Monazo, eso es lo que siento. Qué maravilla poder disfrutar de esto todo el año.

 

En breves me toca hacer skydiving…. Eso os lo cuento en el próximo post para el que espero llegar viva. Y si todo sale bien, haré mi baile de fin de trimestre en el escuela de pole dance 😉

Y por todas estas cosas me llaman loca. ¿Qué siento? Que más que como una cabra estoy como una ola; llena de energía y con ganas de arrastrar y llevarme conmigo todo lo que se ponga por delante. ¿Cómo me siento? Agradecida de tener a gente a mi alrededor que me inspira y me motiva para seguir dándole sentido a todas estas cosas y muchas más que estoy segura que están por venir. No solo hay tráfico, semáforos y atascos para los coches.

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